El lobo tenía a la loba. No la quería. Sólo pensaba utilizarla para su propio placer. No se le cruzaba por la cabeza meter en el medio los sentimientos.
Le fue bien al principio. La loba accedía sin chistar ni oponer resistencia. Parecía que el lobo ganaba en su juego. Pero la loba se convirtió en zorra.
La zorra no tenía tiempo sólo para el lobo. Otros ya estaban antes que él. Tuvo que aceptarlo mientras no pensaba en las consecuencias de la situación.
Una noche la zorra convidó de lo suyo. Pero al rato se ortivó y se fue por ahí.
Sorprendido se sintió el lobo por la decisión de la zorra. Pero sólo para él la zorra era lo que era. El resto, seguía viendo una simple loba.
La presa no se veía en la noche siguiente. Hasta que un ovejón le comunicó que andaba deambulando por la selva. Así que el lobo se metió a buscar.
Encontró lo peor. La zorra andaba bailando la danza del fifar con otro lobo, parecido a él pero mejor.
En ese momento, el lobo descubrió sus sentimientos en medio de la furia que le causó que le hayan metido el dedo en la cola.
Para todos, la zorra era una loba. Y él, un boludo. O sea, un hombre.
Le fue bien al principio. La loba accedía sin chistar ni oponer resistencia. Parecía que el lobo ganaba en su juego. Pero la loba se convirtió en zorra.
La zorra no tenía tiempo sólo para el lobo. Otros ya estaban antes que él. Tuvo que aceptarlo mientras no pensaba en las consecuencias de la situación.
Una noche la zorra convidó de lo suyo. Pero al rato se ortivó y se fue por ahí.
Sorprendido se sintió el lobo por la decisión de la zorra. Pero sólo para él la zorra era lo que era. El resto, seguía viendo una simple loba.
La presa no se veía en la noche siguiente. Hasta que un ovejón le comunicó que andaba deambulando por la selva. Así que el lobo se metió a buscar.
Encontró lo peor. La zorra andaba bailando la danza del fifar con otro lobo, parecido a él pero mejor.
En ese momento, el lobo descubrió sus sentimientos en medio de la furia que le causó que le hayan metido el dedo en la cola.
Para todos, la zorra era una loba. Y él, un boludo. O sea, un hombre.
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